Detalle de un cruce de calles en el barrio de Boris Vega, en Estelí, Nicaragua. Foto: JSEstos días he estado (de hecho aún estamos) en Nicaragua. En concreto en Estelí, ciudad norteña de unos 130.000 habitantes sumida en la miseria.
Hemos venido al barrio de Boris Vega (antiguo guerrillero muerto a los 25 años muy cerca de aquí), posiblemente el barrio más pobre desta ciudad pobre.
En la visita, básicamente hecha para inaugurar el proyecto "Salvando el Nido" hecho por EPMA Solidaria (entidad mataroniana de teatro que ha "diversificado" su acción hace unos años).
En el mismo, los jóvenes del barrio (ex-pandilleros y ex-alcohólicos casi todos) hacen diversas actividades socioculturales, aprenden una profesión en los talleres y, sobretodo, dejan de estar en la calle haciendo nada. O peor, pandilleando.
En una visita así, de tan sólo 6 días, invitados por la entidad, pasan diferentes fases durante la misma:
1.- Llegas y todo te parece pobre, muy pobre. Te da una especia de síndrome de Estocolmo y les arreglarías el mundo en media hora. Calles sin asfaltar, malolientes, alcantarillado insuficiente, campo de fútbol pequeño y con piedras, borrachos tirados por el suelo, casas muy deficientes en todo... Vamos, que te entran ganas de pedir la nacionalidad y Rafa Juncadellear de por vida, quedarte aquí a resolverlo solo dejándote la piel.
Rafa Juncadella, histórico salesiano cooperante en Nicaragua y Nou Barris, el día de la recepción en la Alcaldía de Estelí. Foto: JS2.- Posteriormente, a las 48/60 horas, la sensación es toda la contraria. Piensas que todo es cartón piedra, que todo el mundo intenta engañarte, que todos son unos vagos, que les cuesta trabajar, que así está el país, que aquí nadie paga impuestos, que es una vergüenza la suciedad, que si todo el día están en la calle, en el más sentido estricto de la palabra... que si los mercados son una vergüenza, que no puede ser que una de cada tres casas venda algo, que todo el mundo lleva celular... vamos, que echarías a correr con tus ganas de ser brigadista y no parar hasta Mataró! Si te dejan hablar, les metes una caña que a alguno le entran ganas de decirte "eh, ricachón, vale ya!", o "qué sabrá usted de nosotros!". Vamos, que te entran ganas de que ni tú ni nadie haga cooperación jamás, que ya se lo currarán ellos para salir de la pobreza, si quieren...
Momento de la inauguración de la Casa del Adolescente "Ciudad de Mataró - Salvando el Nido". Foto: JSPues la verdad que tengo un sí y un no para cada respuesta. Y no me escondo, no lo hago nunca. Pero es que en estas tres fases que he vivido he tenido respuestas antagónicas a cada una de las preguntas con muy poco espacio de tiempo entre ellas.
Será que todavía estoy aquí,
será que mis responsabilidades así me hacen pensar, y me creo que lo pienso
será que soy bastante novato en esto de la cooperación internacional,
será que necesito un tiempo para rumiar todo lo vivido estos años,
será que no debo ser yo quién los juzgue por ser concejal de la materia y haber aportado del conjunto de la ciudadanía 71000€ para el proyecto,
será que les acabas cogiendo cariño y no debes,
será que no entiendes ni a los cooperantes, ni a los responsables de los proyectos, ni a Juncadella, ni a los que los reciben, ni la forma de vivir de las familias que nos acogen.
Será que el mundo, y en estos casos más, hay que mirárselos con mayor perspectiva,
y será que tenemos que quedarnos con las sonrisas de los niños yniñas el día de la inauguración del "Nido".
Será que soy incapaz de repartir responsabilidades entre la ciudadanía y su indolencia generalizada y los gobernantes que la provocan y se benefician de ella...
Pero bueno, 30 años después de la Revolución, Nicaragua, con todas sus riquezas, que las tiene, hacia adónde quiere ir?
Nicaragua, Estelí, Boris Vega, y ahora, qué?
Ahora, a ponerse a trabajar más que nunca. Si no, no contéis con nosotros. O sí.




